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La Coctelera

e.l. m.u.n.d.o. d.e. é.n.k.a.r.

... cómo ser énkar y no morir en el intento ...

2 Diciembre 2007

... NADIE DIJO QUE FUERA FÁCIL LLEGAR A SER UNA PRINCESA ...

Querida Ana,

Apareciste en mi vida como por arte de magia, no esperaba encontrarte. Jamás he conocido a nadie como tú. Me llenaste la vida de frases de alivio, de fuerza. Me hiciste ver que con esfuerzo podía lograr todo lo que quisiera. Me visitabas en los momentos donde mi angustia se convertía en agonía, y aparecías en el reflejo del espejo; y con una voz angelical, con una voz tan hermosa que hubiese sido un pecado no escucharte, me decías: “Mírate, eres un ángel bajo un manto de grasa. Nadie quiere saber nada de ti, porque no pueden ver lo maravillosa que eres. Están domesticados, obligados a juzgar tu cuerpo para poder acceder a tu alma. Enséñales a la princesa que llevas dentro.”

Yo te escuché, Ana. Eras mi única amiga, la única que me enseñó a escapar de todo aquel sufrimiento, de la melancólica soledad, de las humillantes burlas. Aparecías cuando más lo necesitaba, y me entusiasmaba pensar en el maravilloso futuro que me esperaba tu lado. Me hablabas de perfección, de respeto, de poder, de convertirme en una diosa. Y cuando la tentación me llamaba en forma de apetitosos dulces y suculentos manjares, allí estabas tú, querida Ana, para que no renunciase a una vida entera de placer por un momento de dulzura en mi boca.

Y te obedecí, Ana. Y todo parecía que funcionaba perfectamente: la ropa empezaba a ser holgada, y yo me sentía como una triunfadora, como una heroína. Tenías razón, Ana. Tú eras capaz de darme todo. Y yo estaba dispuesta a seguir adelante, embriagada por esa sensación que se tiene cuando sabes que después de un duro esfuerzo hay una recompensa. Pero me advertiste de que el camino iba a ser largo y difícil, y que lo único que habíamos hecho era comenzar. Sabías que no era suficiente sólo con apartarme de dulces, bollos y antojos de entre horas. Me hablaste de esa terrible droga, de esa droga que me iba a impedir ser feliz, que era la causa de mi soledad, de mi sufrimiento, y que me destruiría. Me alejaste de ella, me alejaste de la comida. La convertiste en mi peor enemiga, Ana.

Y tú te convertiste en mi compañera inseparable, Ana. La única que me comprendía. Te encontraba por las mañanas, nada más despertar, y te quedabas conmigo hasta que me dormía por las noches. Controlabas todo lo que hacía, y te comportabas como una profesora de la vida. Si me dejaba llevar por la tentación y me llevaba algo de comida a la boca, tú estabas allí para regañarme, para repetirme una y otra vez: “¡Así siempre serás una fracasada!” Y cuando sentía el hambre en mis entrañas, cuando me quedaba sin fuerzas para caminar, o cuando me mareaba y caía al suelo, tú estabas allí también, para repetirme una y otra vez: “¡Lo estás haciendo muy bien! No hay mejor dolor que el hambre, te enseñará a ser fuerte. Lo conseguirás todo. Pronto le enseñarás al mundo la princesa que hay en ti. ¡Jamás me defraudes!” Y cuando tenía problemas con el resto del mundo, con los exámenes, con mis compañeros… tú también estabas allí para hacer que me olvidase de todo excepto de ti. Para mí lo eras todo, Ana, todo.

Y no te defraudé, Ana. Hacía todo lo posible para deshacerme de las imperfecciones de mi monstruoso cuerpo. Tú me lo advertías, me aconsejabas como mi fiel compañera: “Debería darte vergüenza que la gente te viera así, tan horrible. Que nadie te vea, que nadie te mire hasta que no seas una princesa”. Solas tú y yo, Ana. Siempre tú y yo.

Y dediqué toda mi vida sólo a ti, Ana. Y me hiciste ver que a veces era necesario sufrir durante mucho tiempo para conseguir algo. Me enseñaste a ver el dolor como algo que merecía por haberme dejado llevar por la tentación, por el deseo. Me convertí en amante de las cuchillas más afiladas, me convertí en testigo de heridas y cortes. Me lo merecía, Ana. Lo merecía porque no tenía fuerza de voluntad, ni era lo suficientemente valiente como para aguantar algo tan miserable como el hambre. Lucía mis cicatrices como un homenaje al dolor que conlleva la perfección.

Y también me mostraste la forma para deshacerme de mis remordimientos, Ana. Cuando notaba que la angustiosa comida estaba ocupando sitio en mi estómago, y tú me señalabas la solución: “Arrodíllate y deshazte de todo lo que te has llevado a la boca, o se convertirá en tu perdición”. Cada sanitario se transformaba en tu altar, Ana. Mis dedos alcanzaban lo más profundo de mi garganta, buscando la arcada que hiciese que todo aquello que ensuciaba de mi alma saliese expulsado de mi cuerpo, como si de un espíritu maligno se tratase. Pero tú te sentías orgullosa de mí, Ana. No me importaba la sangre que salía de mi estómago, de mi garganta. Era el precio que tenía que pagar por ser débil, era el precio que tenía que pagar para que te sintieras orgullosa.

Y hoy aún estoy aquí, Ana. Nunca llegué a ser feliz, nunca conseguí ser perfecta. Te has llevado mi sonrisa, mi alegría. Lo di todo por ti: mis amigos, mi familia, mis estudios. Te entregué toda mi vida, Ana. Te entregué toda mi alma. Me has enseñado a caminar hasta la soledad, me has enseñado la cara fría de la muerte. Me has arrancado el corazón, me has arrancado la vida. Por favor, muérete Ana.

Tags: anorexia, ana

servido por Enkar 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

xikita

xikita dijo

TU PUEDES CON TODO ESO PRECIOSA ... Y LO SABES..AQUI ESTAMOS PA LO Q T HAGA FALTA Y YA SABES A CUIDARSE Y A REIR!!! MIL BESOS

3 Diciembre 2007 | 10:38 AM

kilifa

kilifa dijo

Un besito guapisima.
Quiero invitarte a que leas mi primer articulo....."sonrisas"

3 Diciembre 2007 | 10:03 PM

kilifa

kilifa dijo

Hola!!!
La sonrisa por defecto es una muy buena sonrisa......
Pero tenemos que buscar todo tipo de ellas, hasta las más insignificantes.
Un saludito

11 Diciembre 2007 | 01:14 PM

esponjitarosa

esponjitarosa dijo

hola princesas, soy ana y mia, pero saben, ultimamente me han obligado mis papas a comer bien, me tienen vigilado el baño y todos mis alimentos, no me dejan en paz, ya engorde 2 kilos y es horrible, no quiero volver a ser una ballena..... denme consejos....

16 Marzo 2009 | 05:07 AM

Mariana

Mariana dijo

Hola princessas lindas pues mis papas me obligan a comer bien e = e subido de peso no c k acr otra vz me stoy volviendo una cerda denme consejos k ago ayudenme xfavor

25 Junio 2009 | 08:41 PM

Ale Estrada

Ale Estrada dijo

hola mariana, yo te doy los siguientes consejos:
1.-toma mucha agua mientras comes y no comes, que el agua sea tu amiga, puedes tomar un poco de clight, tiene poquisimas calorias
2.- las cosas calientes ayudan, yo tomo te verde caliente sin azucar y ayuda a calmar el hambre y la ansiedad
3.- masca chicle sin azucar, asi tu organismo cree k es alimento
4.- el pepino tiene solo 100 calorias asi k puedes comer un poco de vez en cuando
5.- hay unas pastillas de laxante natural no dañinas y muy economicas llamadas CASCARA SAGRADA, toma 3 pastillas 3 veces al dia de preferencia todos los dias, asi si tienes que comer algo porque t esten viendo u obligando lo eliminas rapidamente.
de todas maneras te dejo mi correo por si gustas platicar mas... esponjitarosa_cookie@hotmail.com
ánimo, tu puedes....

saludos a todas las princesitas del mundo

26 Junio 2009 | 01:52 AM

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